Jamón Gran Reserva - Deshuesado

Jamón Gran Reserva - Deshuesado

2.00 Kilo
Media pieza de Jamón Gran Reserva deshuesado. Este delicioso jamón proviene de un cerdo blanco, el que comúnmente conocemos como jamón serrano. Su sabor es ligeramente salado y dentro de su gama, es el de mayor calidad encontrándose en el primer escalón de calidad del jamón Enrique Tomás.

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76,00 €

(38,00 €/Kilo)

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Piezas deshuesadas

Las piezas de jamón deshuesado son ideales para guardarlo de una manera más cómoda, o bien para tenerlo envasado al vacío y prolongar así su periodo de vida. Si quieres una pieza deshuesada o entera, en Enrique Tomás vas a poder encontrarla, nuestro catálogo de piezas deshuesadas está compuesto por seis medias piezas: paleta Gran Reserva, ibérica de cebo o ibérica de bellota y jamón Gran Reserva, ibérico de cebo o ibérico de bellota. Cada una es de aproximadamente 1.8 kilogramos netos, aunque hay que tener en cuenta que el peso será mayor o menor según el tamaño de la pata o paletilla de la que se obtenga.

El Jamón Serrano

Llamamos cerdo blanco a todo aquel que no procede de raza ibérica, por lo que podemos encontrar este tipo de cerdos en cualquier lugar del planeta. Los cerdos, normalmente raza Duroc, que se dedican a la producción de jamón son sometidos a una alimentación controlada para que el resultado final sea lo más delicioso posible. Si la materia prima es de calidad, a partir de los 18 meses de curación podemos obtener un jamón que dé placer al comerlo.

Dado que el cerdo blanco no reúne las características particulares del cerdo ibérico, el resultado final que obtendremos no será tan bueno, tan delicado, tan sabroso. Por ese motivo la alimentación básica de un cerdo blanco es pienso, un pienso equilibrado para potenciar la estructura ósea y muscular.

El Jamón Gran Reserva de Enrique Tomás tiene a Segovia como procedencia.

¿Qué es el jamón y cómo se hace?

Un jamón es el resultado de curar en sal la pata trasera de un cerdo. Dependiendo del tipo de cerdo y de su alimentación, los meses de curación varían sustancialmente y también variará su sabor. Debido a la gran cantidad de carne en un mismo jamón encontraremos distintos sabores: la maza es la parte más suave, la contramaza la más sabrosa y a medida que nos acercamos al hueso encontramos más intensidad.

Una vez tenemos la pata del cerdo lista, lo primero que hemos de hacer es prepararlo para la salazón. El cocinero realiza un corte en v sobre la corteza del cerdo y decide cuánta grasa externa quiere dejar. Cuanta más grasa tenga, menos sal absorberá y más dulce quedará. Una vez realizada la operación previa, la pata se entierra en sal unas dos semanas de promedio. Si el cocinero decide alargar ese periodo, el jamón quedará más sabroso. A partir de ese momento, en función del tipo de jamón que vayamos a hacer, de las características de la pata y del sabor que pretendamos obtener, la pierna estará colgada en el secadero hasta que esté óptima para su consumo.

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